Luis Garzón Guillén: ‘Los últimos días’ o ecos de J.G. Ballard en Barcelona

Luis Garzón Guillén Crítica Los últimos días Marc y Àlex Pastor

LUIS GARZÓN GUILLÉN

Los últimos días. Directores: David Pastor y Alex Pastor. Actores: Quim Gutiérrez, Jose Coronado, Marta Etura. Duración: 110 minutos

Los hermanos Pastor, formados en la ESCAC (Escuela Superior del Cine y el Audiovisual de Cataluña) debutaron en 2004 con un excelente corto titulado La ruta natural, con una historia de cronologías inversas, que auguraba grandes cosas. Después de cuatro años de exilio en los Estados Unidos, donde rodaron Carriers (2009), una pequeña película con una trama postapocalíptica similar a la que nos ocupa pero menos conseguida, llega Los últimos días. El argumento es convencional: una ciudad que está sufriendo un cataclismo, un personaje que debe atravesar la ciudad para reencontrarse con su novia y una figura de contrapunto, un mentor que sin embargo tiene muchas zonas oscuras. Lo novedoso de la propuesta es la ciudad: Barcelona decayendo en todo su esplendor. Y también es novedosa la naturaleza del cataclismo, y es aquí donde entra la referencia a J.G. Ballard.

J.G. Ballard (1930-2009) fue uno de los principales exponentes de la nueva ola británica de la ciencia ficción. Su obra ha influenciado a cineastas como David Cronenberg o David Lynch. Dos de sus libros se han convertido en buenas películas: Crash (1996) de Cronenberg y la autobiográfica El imperio del sol (1987) dirigida por Spielberg. El punto clave de sus historias es el retrato de personajes perdidos en infiernos cotidianos de los que buscan desesperadamente una salida.

Volviendo a Los últimos días, lo que está terminando con el mundo no es una guerra nuclear o química ni tampoco una plaga que convierte a las personas en zombis. Se trata de una imposibilidad literal de salir al exterior. Las personas afectadas descubren que un miedo enorme les asalta de repente y si intentan salir a la calle acaban falleciendo. El pánico puede comenzar en casa o en el trabajo, pero corta totalmente la vida de los afectados, que desde ese momento se convierten en reclusos de su propia vida cotidiana.

Los edificios donde la gente vive y trabaja acaban siendo el escenario de un regreso a las sociedades tribales, llenándose de basura y siendo escenario de batallas, en un punto que recuerda al Ballard de Rascacielos.

El protagonista, Marc Delgado (Quim Gutiérrez) es un informático que trabaja en una gran empresa que está sufriendo una reestructuración. Tras meses de haberse quedado atrapado en su oficina, inicia un viaje por los túneles de la ciudad, única forma de desplazamiento cuando el exterior es una amenaza, para reunirse con su novia Julia (Marta Etura). Su improbable aliado será Enrique (Jose Coronado), el hasta entonces odiado director de recursos humanos de la empresa, que parece ser el único que tiene un GPS. El periplo de estos dos hombres por el subsuelo de Barcelona les proporcionará una oportunidad de conocerse mejor y de encontrar la humanidad perdida por unas relaciones cada vez más frías.

De su relación destacaría en especial la escena en la que el personaje de Coronado nos desvela sus secretos, escena durante la cual la platea enmudeció. Es también en esa escena que se plantea abiertamente una hipótesis sobre las causas de este pánico: en una sociedad hipertecnificada y racional, las personas se han convertido en seres aislados en su cubículo.

En otra escena importante, Marc y Enrique llegan a casa del primero y la encuentran ocupada por una familia inmigrante, que parece más feliz y más unida de lo que estaban Marc y su novia antes de la catástrofe. La película nos ofrece una visión desazonadora de un presente en el que los seres humanos están cada vez más aislados unos de otros.

La venganza de la naturaleza será precisamente dejar encerradas a las personas. De esta forma, vemos también en la película ecos de El incidente (2008) de Shyalaman, donde también era la naturaleza quien acababa con la estupidez humana. El final ofrece algo de esperanza, pero sólo para las generaciones venideras.

Los hermanos Pastor hacen un buen uso de las localizaciones barcelonesas, la mayoría próximas a la Diagonal y la Gran Vía. Barcelona, ciudad compacta donde las haya, es claramente el escenario ideal para este tipo de historia; la película sería muy diferente en una ciudad más dispersa como Madrid. El apartado visual, a cambio de Daniel Aranyó, también es notable. Y los directores demuestran que es posible hacer ciencia ficción de calidad en España. Una película de factura impecable y que nos habla no sólo del futuro sino también de los males de nuestro tiempo.

Cartel Los últimos días Marc y David Pastor Crítica Luis Garzón Guillén

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Luis Garzón Guillén (Navarcles, Barcelona, 1976) es Doctor en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universita di Milano- Bicocca (Italia) (2006). Título de tesis: Trayectorias e integración de la inmigración argentina y ecuatoriana en Barcelona y Milano. Diplomatura de Postgrado en Ciencia Política en la Universidad de Barcelona (2000) y Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona (1999).

Imágenes:  Fotograma de Los últimos días /

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