Daniela Martín Hidalgo: Lily y Gena

Daniela Martín Hidalgo Lily y Gena Mrgente

DANIELA MARTÍN HIDALGO

La grabadora estaba apoyada en el borde de la mesa de cristal. Gena se levantó arrastrando la silla sobre la tarima y fue hacia el primer cajón de la cocina. Volvió con una cucharilla en la mano.

-Bueno, vamos a ver si esto funciona –dijo.

Tomó el aparato con las dos manos y levantó el frontal. Se quedó mirando fijamente el visor iluminado de amarillo.

-Vale. Tenemos batería suficiente. A ver. Tap tap tap tap –golpeó con la cucharilla uno de los dos altavoces–. ¡Ven, Stich, ven! –el perro se levantó del suelo. Acercó el hocico a la mesa y se puso a lamer la carcasa del aparato. –¡Stop, Stich, stop! Bueno, venga, a ver si funciona, ¿no?

A ver. Tap tap tap tap. ¡Ven, Stich, ven! –y luego el aliento del perro contra el aparato.

-Perfecto, ¿ves?, Lily. Lo graba todo. ¡Menudo regalo de mamá! Podemos grabar…

-A Stich cuando come –respondió la niña.

-Por ejemplo. O el camión de la basura. O a Ribus en el jardín. Vamos a probar a grabarnos a nosotras ahora, ¿quieres?, venga. Tienes que decir algo. Una frase larga, porque al principio el aparato vibra.

-¿El qué?

-No sé, lo que quieras. Una sola frase, ¿eh? Pero espera que lo prepare. Tengo que rebobinar la cinta.

-¿Pero qué digo?, Gena.

-No sé, Lily, lo que te dé la gana. Algo sobre la casa o sobre nosotras. Puedes decir: “Esto es una prueba de audio del día 9 de julio”. Pero no digas esa frase, di otra, esa ya la he dicho yo, ¿vale? Venga, cuando quieras.

-Mmmm… El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-Vale, esa es perfecta. Otra vez.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-Muy bien, Lily. Acércate más aquí y dila la última vez.

-El té. Está caliente y lo tomo por las mañanas.

-Muy bien. Venga, ¿quieres escucharlo ahora?

-… cuando quieras.

-Mmmm… El té está caliente y lo bebo por las mañanas. ¿Te gusta esta?

-Vale, esa es perfecta. Otra vez.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-Muy bien, Lily. Acércate más aquí y dila la última vez.

-El té. Está caliente y lo tomo por las mañanas.

-Muy bien. Venga, ¿quieres escu…?

-Cómo mola, ¿eh, Lily? Se puede grabar lo que hemos dicho, tal y como lo hemos dicho. Es como decirlo otra vez.

-Sí.

-Además, nuestras voces se parecen un montón.

-Sí, es verdad. Vamos a comprarlas. ¿Podemos compararlas? ¡Quiero que comparemos nuestras voces!

-Vale. Entonces, tú primero di tu frase y yo la repito sin imitarte. A ver, siéntate aquí, tenemos que estar a la misma distancia de la grabadora. –Gena coloca el aparato sobre la mesa de cristal. Se miran a los ojos y toman aliento- Dila, ¡habla!, ahora.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas. ¡Otra vez!

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas. Jajaja. Vale vale, creo que tenemos suficiente para comparar. ¿Te parece, Lily?

-Sí, quiero oírlo.

La niña se aparta el pelo oscuro de la cara. Se pone de pie junto a la mesa y apoya los brazos sobre el cristal; después, baja la barbilla hasta apoyarla sobre sus antebrazos. La superficie de la mesa se tiñe de blanco con su aliento. Con un pie apoyado en el empeine del otro, observa a Gena mientras manipula la máquina.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas. Otra vez.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas.

-El té está caliente y lo bebo por las mañanas. Jajaja.

-Guau. ¡Tenemos la voz igual! No puedo distinguirnos.

-Claro, ¿no lo sabías?

-Algún día puedo hacer que llames por teléfono en mi lugar. Les dirás que eres yo y se lo creerán. Por ejemplo, si tengo que llamar al médico. O para hablar con mamá.

-Tú eres muy lista. Pero de todas manera eso ya lo hacíamos con Sal.

-Sí, es verdad. Y él se lo creía, qué idiota. Hasta el final de la llamada estaba… no sabía bien con quién de las dos había hablado. Mmmm, ahora me da un poco de pena.

-¿Pena? Por qué. ¿No crees que le haría gracia?

-No sé… nos reíamos de él, ¿no?

-Bueno, un poco, pero a lo mejor le hacía gracia después. ¡Ja! A mí me hacía un montón de gracia.

-Pero… nos aprovechábamos de él… Él quería hablar con nosotras por teléfono, y nosotras… eso. Y ahora, ahora ya no podemos hablar con él. Tal vez no lo quisimos lo suficiente.

-Eso es absurdo, Lily. Era Sal, ¿cómo no lo íbamos a querer?

-Ya. Pero a lo mejor no lo suficiente. A veces creo que no se lo demostramos lo suficiente. Tenía que haberle querido más. No sé. De otra forma. Para que le quedara bien claro antes de irse.

-Lily, tú no tienes la culpa. No pienses en eso ahora. ¡Vamos a seguir jugando!

-Puede ser. Pero lo echo de menos. El otro día pensé que estaba triste. Y no era eso sólo: el otro día me di cuenta de que iba a estarlo más.

-¿Por qué, Lily?

-No sé, me di cuenta de que habían pasado dos años, casi. Y la tristeza, la pena es como que no se ha acabado. No ha llegado al fondo. Se aleja y se aleja, fuhhh. Como algo que se te cae dentro del agua, y ves que se va hundiendo y no puedes agarrarlo. El momento en el que lo vimos la última vez se aleja cada vez más, y eso me hace estar cada vez más triste.

-Pero eso ya lo sabíamos, ¿no? Te dijo que iba a ser así.

-Ya, pero le echo cada vez más de menos… decirle algo.

-Siempre puedes decirle algo. Por ejemplo: El té está caliente y lo bebo por las mañanas. Jajaja.

-Pero entonces no es él, ¿no lo entiendes o qué te pasa?

-No, no lo entiendo. Sal no está y eso no cambia con el tiempo. Eres tú quien cambia, ¿no te das cuenta? Lo estás olvidando y por eso estás tan triste. No importa si lo has querido poco o mucho, eres tú quien cambia en relación a eso.

-Creo que me estoy olvidando de él. Ya no tengo sueños.

-¿Ya no sueñas con él? Mira, aún eres pequeña. Ya lo entenderás. Venga, vamos a grabarnos otra vez más. Otra frase. Tiene que ser algo diferente.

-Mmmm. Stich es mi amor sincero, ¿vale esa?

-Es demasiado corta. Ya te he dicho que tienen que ser frases largas. Al principio la voz se distorsiona, luego el aparato se ajusta a la vibración. Por eso.

-Vale. Stich y Gena son mi amor sincero.

-Idiota.

-Vale. ¿Pero está bien frase o no?

-No sé. Tenemos que oírla primero.

__________

Daniela Martín Hidalgo (Lanzarote, 1980) es poeta. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, entre 2007 y 2009, disfrutó de una beca de creación del Ayuntamiento de Madrid en la Residencia de Estudiantes. Es autora de los poemarios Desolación. Destierro (Litoral Elguinaguaria, 1997), Memorial para una casa (La Palma, 2003) y La ciudad circular (Litorial Elguinaguaria, 2003). En la actualidad reside en los Países Bajos, donde trabaja como profesora de español.

Imagen: © http://www.casualbykenay.com

Anuncios

Una respuesta a “Daniela Martín Hidalgo: Lily y Gena

  1. Como llevo unos días algo revoltoso, como envuelto en una irascible enjundia, metiendo fajina cada vez que oigo pasos al otro lado de la simbólica puerta metálica, digo, este amanecer me han introducido por la trampilla una resma de libros, supongo que para que me sirva de emoliente, estos cabrones habrán usado esta expresión con toda certeza, con la idea de encandilarme de tal forma que encuentre el sosiego a la hora del aperitivo. Los tomos, unos pequeños y manejeros y otros gruesos y pesados, se han esparcido por el suelo mugriento de la estancia en las más variadas posiciones, algunas grotescas, otras estéticamente apesadumbradas, en todo caso, un resultado propio del azar, y por azar escogí el librito peor parado, abierto contra el piso sucio, las hojas expuestas a dobleces dolorosas, y lo consolé entre mis manos tibias. Tras las caricias lo abrí, arrojé un cálido vaho sobre su interior, por la página 69 De modo que pude jugar con calma a pronósticos y adivinaciones, preocuparme seriamente por sus defectos, calcular sus años, su bondad. “Estaría más cómodo si la odiara”, pensaba, Leí al principio de la página, y luego sonrisas tras el humo del cigarrillo, el descubrir la manera de no ser nada, Yo era minúsculo, sin significado, muerto. Vaya, acaban de describirme y eso que este tipo, el que ha escrito esto, no me conoce de nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s